La creciente subida en los precios de la luz y electricidad en nuestro país ha provocado que acciones tan simples como la de poner la lavadora, calentar un vaso de leche, preparar la comida o encender la luz de la habitación sean cada vez más caras, y es algo que nos influye a todos. Además, no sólo nos vemos afectados nosotros, sino que nuestro entorno también acabará sufriendo las consecuencias de una mala gestión energética.