LA COBERTURA MÓVIL LLEGA AL ESPACIO
La conexión directa entre los teléfonos móviles y los satélites se perfila como una de las grandes tendencias en el futuro de las telecomunicaciones. La tecnología conocida como Direct-to-Device (D2D) permite que un smartphone se comunique directamente con un satélite, facilitando la conectividad en zonas donde las redes móviles convencionales no llegan.
Sin embargo, esto no significa que las infraestructuras terrestres vayan a desaparecer. Aunque el teléfono pueda conectarse directamente con un satélite, este necesita comunicarse con estaciones terrestres para transportar los datos hasta la red del operador y, finalmente, Internet. Por tanto, la conectividad del futuro seguirá dependiendo de una combinación de infraestructuras terrestres y espaciales.
En este contexto aparece un nuevo modelo inspirado en las conocidas towerco, empresas que gestionan infraestructuras de telecomunicaciones y las ponen a disposición de diferentes operadores. La propuesta de Equatys, impulsada por Viasat y Space42, busca trasladar este concepto al ámbito espacial mediante una infraestructura compartida de satélites y estaciones terrestres.
El objetivo es que distintos operadores puedan utilizar una misma infraestructura sin tener que desarrollar y mantener sus propias constelaciones de satélites. Esto podría reducir los elevados costes asociados al despliegue de redes D2D y facilitar su expansión.
La propuesta contempla una arquitectura que podría alcanzar hasta 2.800 satélites, distribuidos en diferentes órbitas. Además, sus impulsores cuentan con acuerdos con cientos de operadores móviles y acceso a espectro destinado a comunicaciones por satélite.
La evolución de esta tecnología plantea así un escenario en el que la cobertura móvil podría ser cada vez más independiente de la ubicación. El reto será combinar satélites, estaciones terrestres y redes tradicionales para conseguir una conectividad más amplia, eficiente y accesible.

